Se dispuso a prepararse: Quería estar lo más preciosa posible para él. Abrió el armario, pero no tenía ganas de nada. Cogió el primer vaquero y el primer sueter que vio y se lo puso. Habían decidido quedar en el mismo lugar donde tuvieron su primera cita, en ese lugar en el que surgió su primer beso, en el lugar donde un mes más tarde de aquella primera cita él la hizo suya, para siempre. Había pasado ya más de medio año desde entonces...Llegó. Él aún no había llegado, y se sentó a esperar, recordando aquellos bellos momentos que habían vivido allí mismo. Varios minutos más tarde notó unas manos en su espalda, pero no se sobresaltó, reconocería ese tacto bajo cualquier circunstancia; sin duda alguna eran las manos que le habían protegido durante tanto tiempo...
- ¡Hola!
+ Hola...
- ¿Hoy no me dices que llego tarde como siempre, que nunca soy puntual y que siempre tienes que esperar por mí? - Y sonrió. -
+ ¿Enserio crees que tengo ánimos de decirte eso? Es la última vez que estaremos juntos, el último recuerdo que tendré de ti, y no quiero estropearlo... Y me jode verte tan feliz mientras a mí me está matando la tristeza.
- Carlota, mírame.. Eres lo que más me importa, ¿Crees que estoy feliz? ¿Crees que disfruto viéndote mal por mi culpa, sabiendo que aquí acaba todo no porque queramos sino porque me tengo que ir? Sí, me duele, no sabes cuánto, pero eso no solucionará nada, todo lo contrario, hará que todo sea más difícil, por eso intento tomármelo lo mejor que puedo... Y tú deberías hacer lo mismo, pequeña.
+ Pf, enserio; eres magnífico. ¡No sé cómo lo haces, pero en cualquier situación sacas una sonrisa!
Y ahí estuvieron, hasta el anochecer, hablando, recordando momentos vividos juntos, promesas que ya no podrían cumplir, soltando lágrimas de amor y otras de tristeza...
+ Cariño, ¿Te acuerdas de nuestra primera vez? Fue aquí...
- ¿Cómo lo voy a olvidar? Estabas temblando, parecías una niña pequeña, ¡Jajaja! Y todo el rato me preguntabas: ''¿Te gusta?''
+ Vas a olvidarme, conocerás a otra chica y te enamorarás. -No pudo evitar llorar.-
- Cariño, recuerda una cosa siempre: Se pueden separar dos cuerpos, pero no dos corazones... El mío siempre estará contigo.
Se quedaron un rato más juntos hasta que Carlota se dio cuenta de que era la 1:30 de la madrugada y tenía 18 llamadas perdidas de su madre. Se dieron un abrazo, el último, un abrazo que expresaba más que mil poemas de amor... Y se fueron.
Cuando Carlota se despertó al día siguiente se sintió extraña, le faltaba algo... Le faltaba él. Todo tenía que ver con Carlos: en la radio sonaba la canción que él le había dedicado, en la cama sentía todas aquellas noches de pasión a su lado, en la calle veía que a todos sitios a los que iba había estado alguna vez con él.. Decidió que la única manera de olvidarlo era empezar una nueva vida. Se cortó y tiñó el pelo, tiró todo lo que tenía que ver con él, se compró ropa, re-decoró su habitación... Pero en su piel todavía estaba Carlos. Sabía que eso no podría cambiarlo, así que decidió hacer la mayor locura de su vida.
Al día siguiente, mientras desayunaba con su madre...
+ Mamá, ¿¡A que no sabes lo que he hecho!?
- Sorpréndeme hija... Ya de ti me lo espero todo..
+ Vale, ¡Pero no te enfades, eh!
Carlota se subió la camiseta, mostrando un lado de su cintura. Había algo escrito... ¡Un tatuaje! En él ponía: ''Se pueden separar dos cuerpos, pero no dos corazones...C''


